FERNANDO COUSO GARCIA

– Graduado en Criminología por la Universidad del País Vasco. UPV-EHU.

– Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales.

ZURIÑE GONZALEZ SANCHEZ

– Graduada en Criminología por la Universidad del País Vasco. UPV-EHU.

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Del chulito al delincuente

Fernando Couso García

 

El pasado 03/01/2021, en el barrio barcelonés de Sants, asistíamos a la vergonzosa agresión de varios “abusones” contra otro adolescente de 16 años.

Los he adjetivado como “abusones” porque si digo lo que verdaderamente pienso de ellos, y de su conducta, me haría ponerme a su altura de bajeza moral y social, y eso es algo que como profesional no puedo, ni quiero, permitirme.

Analicemos los hechos. Una chica hace de “gancho” y consigue que la víctima le acompañe hasta el lugar donde se perpetra la agresión. Allí, un numeroso grupo de adolescentes están esperando su llegada, (uno de ellos con un palo). Tras acorralar a la víctima contra una pared, y sin mediar palabra, comienzan a agredirle. Varios empujones y puñetazos acaban con la víctima en el suelo, momento que es aprovechado para continuar con patadas y pisotones. Tras lograr levantase, y encontrándose de espaldas tratando de huir, uno de ellos continúa propinándole violentos puñetazos en la cabeza y en la espalda.

Con las prendas en la mano y el torso desnudo consigue salir corriendo del lugar de la agresión.

En el video se escucha al agredido gritar y decir “vale, vale, …”, pero a nadie parece importarle. Los agresores siguen a lo suyo mientras el resto miran sin hacer nada. Unos ríen, otros les jalean y otro graba la escena con el teléfono móvil, (las grandes hazañas deben ser inmortalizadas …). Aparte de la agresión, se comete un delito de robo con violencia, ya que a la víctima le quitan el teléfono móvil y una cadena durante los bochornosos hechos narrados.

Mientras escribo este post, debo contener la rabia y la vergüenza que siento, pero voy a intentar hacer una reflexión lo más profesional posible. No obstante, considero que la primera perversión sobre los hechos la cometemos nosotros, como sociedad, al llamarlos niños por tener 16/17 años, por mucho que la Convención sobre los Derechos del Niño1, (del 20 de noviembre de 1989, en el artículo 1º de la parte 1ª), así los considere.

Según datos ofrecidos por la Confederación Autismo España (CAE), http://www.autismo.org.es/, las personas con autismo presentan una de las tasas más altas de abuso y acoso escolar dentro de los colectivos que sufren esta lacra. Según datos obtenidos en su investigación, aproximadamente el 63% de los niños o niñas con autismo han sido víctimas de acoso y violencia en el entorno escolar, y esta cifra sube hasta el 83% si se incluye a las personas con autismo sin discapacidad intelectual asociada.

Para darnos cuenta de la gravedad de estos datos, el 46,3% (casi la mitad de los adolescentes con autismo) viven situaciones de acoso escolar, frente al 10,6% de los estudiantes que también sufren estas agresiones, pero que no padecen este trastorno. Por desgracia, las personas con autismo a menudo no saben o no pueden defenderse en una situación de violencia extrema, lo que agrava aún más las consecuencias derivadas de una agresión como la que nos ocupa.

Empecé la escritura de este post al día siguiente de los hechos, y he esperado dos semanas para terminar de escribirlo, porque quería ver el alcance de la investigación y la respuesta policial a la misma. Hasta la fecha han sido detenidas 6 personas, (cuatro chicos y dos chicas)2.

Por ahora, y a la espera de ver cómo actúa la Fiscalía de menores, los agresores cada uno a su casita con prohibición de acercarse a la víctima. En otros casos similares, charla, reprimenda y las víctimas a cambiar de colegio y de entorno social … qué vergüenza. Respecto a los cobardes que graban, observan, se ríen y no intervienen para evitar la agresión, prefiero no decir nada.

Acabo de cumplir 50 años. Echando la vista atrás, rescato recuerdos de mi adolescencia y en ninguno de ellos aparecen estos comportamientos. Es verdad que existía la figura del chulito, como existía el gafotas, el gordo, el feo (y el guapo), el empollón (y el vago), … pero nunca observé esta agresividad, esta crueldad, esta violencia, … y mucho menos con un niño con autismo. El único niño que había en mi barrio, (por aquel entonces no compartían el centro escolar con nosotros), era querido y ayudado. Nadie se metía con él, (y más les valía), porque el resto le hubiésemos defendido sin dudarlo, en vez de grabarlo y reírnos, como ahora.

Y llegados a este punto me pregunto, … ¿Realmente están funcionando las políticas de inclusión educativa y social, las de divulgación y sensibilización?, … creo que no. Involucionamos a gran velocidad, y hemos pasado del chulito al delincuente. ¿A dónde vamos a llegar?.

¿Mi propuesta?, … Terapia Calatayud3. Los agresores condenados a varias horas semanales de trabajo social en un centro de personas con autismo durante un periodo no inferior a 1 año. Que convivan con ellos y se empapen de la problemática que sufren las personas autistas. Si después de esto, persisten en su actitud, es que simplemente son carne de cañón.

 

1 https://www.unicef.es/sites/unicef.es/files/comunicacion/ConvencionsobrelosDerechosdelNino_0.pdf

2  https://www.20minutos.es/noticia/4536323/0/detenida-otra-joven-por-la-agresion-grupal-a-un-menor-con-autismo-en-barcelona/

3 https://es.wikipedia.org/wiki/Emilio_Calatayud

 

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