FERNANDO COUSO GARCIA

– Graduado en Criminología por la Universidad del País Vasco. UPV-EHU.

– Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales.

ZURIÑE GONZALEZ SANCHEZ

– Graduada en Criminología por la Universidad del País Vasco. UPV-EHU.

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2020: atipicidad criminal

Zuriñe González Sánchez

 

Una de las funciones de nuestra profesión, aquella con la que cumplimos el estereotipo de la sociedad, es el análisis de la criminalidad. En este sentido, he creído oportuno hacer balance del ya histórico 2020, que si bien fue atípico por lo que tuvimos que vivir con la pandemia que aún sigue con nosotros, también lo fue en lo que respecta a las tasas de criminalidad. Cabe indicar que los datos que a continuación se exponen son del periodo de enero a septiembre, ya que todavía no están publicados los datos del último trimestre del 2020.

En un principio, cabría pensar que, si hemos pasado dos largos meses del año confinados/as en nuestros domicilios y posteriormente con multitud de restricciones, la criminalidad debería haber reflejado este hecho con una bajada sustancial de las tasas anuales. Sin embargo, aunque en algunas tipologías así ha sido (a destacar los robos con fuerza en domicilios, con una bajada de casi 20.000 casos con respecto al año anterior situándose así en 52.891; también los hurtos con casi 220.000 casos menos notificados), en otros la bajada es residual o no se han detectado cambios significativos a la baja.

En el caso de los robos con fuerza en domicilios, teniendo en cuenta que este año hemos estado más tiempo que nunca en casa, sorprende que aun así se hayan perpetrado tantísimos robos, entendiéndose por tanto que la bajada se deba principalmente a que el número de viviendas deshabitadas ha sido mucho más bajo. Además, la bajada de los hurtos podría guardar relación con el menor trasiego de ciudadanos/as por las calles y, por tanto, menos multitudes o aglomeraciones que facilitan la realización de muchos de los hurtos. En este sentido, hubiera sido interesante poder conocer qué objetos y motivos se encuentran detrás de los mismos, podría haber variaciones respecto a años anteriores.

Por otro lado, desafortunadamente, ha habido una tipología delictiva que ha ido al alza, concretamente, la tentativa de homicidio/asesinato con 725 casos en todo el país, frente a los 627 del año anterior (que ya resultó ser ligeramente más alta que la de los años anteriores). Además, en homicidios/asesinatos consumados destacan tres comunidades autónomas que, saliéndose de la tendencia a la baja, suben su tasa considerablemente: Castilla y León con 15 casos frente a los 7 del año anterior, Comunidad de Madrid con 28 casos frente a los 21 y País Vasco con 12 casos frente a los 9 (ya siendo esta cifra algo superior a las que se venían notificando en años anteriores).

Convendría saber la relación entre víctima y victimario de cada uno de estos casos, ya que la convivencia forzada en muchas casas podría ser, al menos, parte de la explicación de relaciones tensionadas que han terminado de la peor manera posible, con un ataque mortal.

Por si estos datos no resultaran suficientemente impactantes, entre las tipologías que se mantienen dentro de los números de los últimos años (ya de por sí este dato merece una reflexión), tenemos los delitos contra la libertad e indemnidad sexual. El número total de este tipo de casos notificados en todo el país asciende hasta los 8.873 de los cuales 1.281 corresponden a agresiones sexuales con penetración. Esta última subtipología analizándola por Comunidades Autónomas vemos que presenta grandes variaciones, yendo al alza o a la baja dependiendo de cuál escojamos. Las más destacables, por su subida significativa, son Aragón (30 frente a los 18 del año anterior), Canarias (74 frente a los 54) y Murcia (51 frente a los 31); por el contrario, destacan por bajar considerablemente Baleares (49 frente a los 74), Cataluña (369 frente a los 419), Galicia (46 frente a los 79) y País Vasco (54 frente a los 87).

En este caso, las bajadas podrían entenderse por la menor interacción social y las restricciones en los ambientes de ocio que han podido dificultar la perpetración de muchas agresiones sexuales. También, por desgracia, la otra cara de la moneda podría deberse a que muchas personas convivan o tengan en su entorno más cercano al agresor, por lo que la oportunidad del mismo para agredir habría crecido enormemente.

En conclusión, aunque la tendencia general sigue siendo a la baja, la estadística de casos notificados sigue siendo muy alta, especialmente en las tipologías más graves, a tal punto que ni la pandemia que lo ha frenado todo ha podido frenar la criminalidad.

 

Bibliografía

Ministerio del Interior, Gobierno de España. Portal estadístico de la criminalidad. https://estadisticasdecriminalidad.ses.mir.es/publico/portalestadistico/

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