FERNANDO COUSO GARCIA

– Graduado en Criminología por la Universidad del País Vasco. UPV-EHU.

– Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales.

ZURIÑE GONZALEZ SANCHEZ

– Graduada en Criminología por la Universidad del País Vasco. UPV-EHU.

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Un acto de protección convertido en una secuela física permanente

Zuriñe González Sánchez

 

El jueves 15 de julio, en el metro de Madrid, un joven (de nacionalidad colombiana) era increpado por no llevar puesta la mascarilla y su respuesta no fue otra que golpear con un puño americano en el ojo a la persona que le había llamado la atención. A consecuencia de dicho acto, distintas fuentes aseguran que este hombre ha perdido la visión del ojo.

Afortunadamente, el lunes 19 de julio el agresor fue detenido y, en días posteriores, puesto a disposición judicial como presunto autor de un delito de lesiones grave, a concretar dependiendo de las secuelas físicas que le queden a la víctima. En este caso, la medida cautelar ha sido la prisión provisional comunicada y sin fianza porque aprecian un riesgo alto fuga y es posible que intente volver a su país de origen, Colombia.

Tras observar actos como estos que, por desgracia, son el pan de cada día, no puedo sino echarme las manos a la cabeza y, como profesional, darme cuenta de que nunca se hace lo suficiente por paliar estos hechos incívicos que solo nos traen tragedias y más tragedias.

Ese jueves, un ciudadano español perdió parte de la visión de un ojo por indicarle a otro ciudadano que se tenía que poner la mascarilla porque las normas así lo indican; además, se estaba poniendo en riesgo la salud de muchas personas en plena pandemia con los contagios disparados, especialmente, entre la población más joven.

Como indicaba, este acto, que ha tenido mucha cobertura mediática, es un ejemplo más de la lucha diaria que hay porque las personas cumplan con las normas desde hace ya año y medio. Se está jugando con la vida de ciudadanos y ciudadanas que tienen el mismo derecho a disfrutar de su vida que esos otros sujetos que se dedican a vivir la vida sin pensar en las repercusiones ajenas.

Todos/as estamos cansados y queremos recuperar todo lo bueno que teníamos antes, pero todavía no se puede. Podemos hacer pequeñas cosas, con gran significado para nosotros/as, sin necesidad de generar situaciones que acaban con consecuencias no deseadas y negativas, incluso, llegando, en algunos casos, a convertirse en verdaderas tragedias.

Ya es triste que nos tengan que estar poniendo tanta norma y tanta restricción porque apelar a la responsabilidad individual de cada uno/a día tras día se vea que es insuficiente, pero ya que con esos límites legales sigamos jugando con fuego y nos quememos una y otra vez es demencial.

Estoy segura de que leyendo estas líneas a muchos/as de vosotros/as os han venido personas a la cabeza que en vuestra vida diaria habéis visto que no cumplen las normas y que hacen lo que quieren sin medir las consecuencias. Suelen ser siempre las mismas personas.

Como profesional y ciudadana, os animo a que juntos sigamos luchando día a día contra la gente irresponsable e incívica, que la pérdida de visión de este ciudadano solo nos sirva para sacar esa rabia que todos/as tenemos.

 

P.D.: Todo nuestro apoyo a la víctima y su familia desde el Gabinete Criminológico Iustitia.